Veronica Gonzalez | Lo que más me gusta de mi trabajo
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Lo que más me gusta de mi trabajo

Lo que más me gusta de mi trabajo

Lo que más me gusta de mi trabajo como intérprete es la diversidad de entornos en los que nos debemos manejar.

Lo que más me gusta de mi trabajo como intérprete es que cada día es un total desafío y los desafíos me gustan porque me dan libertad para expresar y comunicar en varios idiomas.

Lo que más me gusta es que mi trabajo es divertido y enriquecedor porque aprendemos muchas cosas nuevas a diario y, además, con la satisfacción de que contribuyo a que fluya la comunicación entre personas de diferentes culturas.

Por ejemplo, hace dos semanas, me encontraba en la cárcel de Fontcalent interpretando a dos presos escoceses con causas pendientes en su país y detenidos en España por tráfico de estupefacientes. Entré acompañada de su abogado a un lugar inhóspito en el que tuvimos que dejar en una taquilla teléfonos móviles y llaves, entre otros, y sentarnos en unas sillas medio rotas con años de uso y deterioro en un receptáculo pequeñísimo para los dos. Hablábamos a través de un teléfono que nos permitía comunicarnos con la otra parte del receptáculo en el que se sentaban los dos presos. Si difícil es entender el acento escocés por su fuerte acento y léxico propio (por ejemplo, los escoceses utilizan el diminutivo «-ie» al final de las palabras, para indicar un tamaño inferior y se usan palabras distintas, como «wee», en lugar de «small»), más difícil aún es entender a un escocés con un nivel bajo de cultura y a través de un cristal con un teléfono que se oye mal. No obstante, para mí como intérprete ese entorno supuso un reto del que salí airosa y muy satisfecha.

Una semana después me encontraba en una empresa del sector metalúrgico hablando de fundición de moldes, placas y láminas de aluminio como “intermediaria lingüística” entre la empresa española y una empresa rumana proveedora de la anterior. Un encuentro  en el que se discutieron temas de índole económica y técnica. Otro reto más superado.

Y tres días después me encontraba en una Asamblea General de la Academia de la Gastronomía con países de las riberas norte y sur del Mediterráneo y en una Reunión de Grupos de Operaciones Especiales de Ejércitos de países como Libia, Siria, Egipto, Israel, Argelia, Mauritania, Portugal, Italia, España… Es decir, diversidad por todos los costados.

Por todo esto me gusta lo que hago,  no me aburro nunca y siempre aprendo mucho.

Aunque lo que más me gusta de todo esto es cuando al acabar una interpretación el cliente me dice: «Me ha encantado la experiencia. Pensé que con la intervención del intérprete la comunicación sería fastidiosa y molesta, pero me he dado cuenta de que ha sido todo lo contrario. Además, he podido tomar notas en tiempo real de la ponencia y no me he dado cuenta de que estaba escuchando a un intérprete sino al orador directamente».

Oír estas palabras resulta más que gratificante y me da fuerzas para seguir trabajando día a día.

Lo que más me gusta de mi trabajo es que ME ENCANTA.



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